El año 2002 significó un punto de quiebre en su carrera: vendió todas las discotecas del que era accionario para lanzarse como productor discográfico, cansado de ocuparse de problemas en las instalaciones y de citaciones a la comisaría por peleas. Así, declaró: «no había elegido esta carrera donde gestionó los problemas de los inodoros tapadas [...] Un día, me di cuenta que no me divertía.»

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